Cuando todos preparaban sus armas para empezar la guerra, yo
me limitaba a ver el sol nacer. Nunca entendí bien el afán de la gente del
mundo por autodestruirse, realmente no sé si se dan cuenta de que son peones
que poco le importan a los que dirigen la partida. Mueven batallones, ejércitos
y comandos aun sabiendo de antemano que la mayoría no vivirá para contarlo,
solo por poder. Personalmente nunca entendí quien ganas las guerras porque al
final los de un lado y los de otro acaban muriendo.
Por eso yo decidí no ir, no comparto la pertenencia
nacionalista a un territorio, ni mucho menos el olor a pólvora. En cambio, sí
proceso la devoción hacia ti, y por nada del mundo me perdería una vida a tu
lado.
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