martes, 18 de marzo de 2014

¿Cuánto cuesta mi amnistía?

Aunábamos lo mejor de nuestra generación en una mezcla perfecta de rebeldía y formación. Las opiniones cambiaban tan rápido de lugar que a veces era imposible seguirlas. Fluían por el Consejo saltando de uno en otro, una verdadera cazuela de ideales cocidos a fuego lento. Planteábamos dudas que ayudaban a darlos cuenta de lo paradójico de la escena aunque nadie era verdaderamente capaz de solucionarlas. Se exprimía con tanta agudeza la razón que los argumentos eran casi irrebatibles, sin tener que apelar a instancias superiores. Toda esa armonía que conseguimos en meses de comunión consentida fue rota a golpe de balas y porras. Luego recordé lo que decía Roberto Iniesta, todos somos libres de hacer lo que queramos, vivimos en un país libre, pero ya sabéis que no os vea nadie.

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