Sometemos nuestros actos a juicio permanente, ya sea a
nuestros propios ojos o a los de los demás. A veces hay voluntariedad en
nuestro juicio, es decir, llega un momento en que esa reflexión sobre nuestros
propios actos se vuelve tan necesaria que se ejerce por voluntad propia. Caso
muy diferente es cuando exponemos nuestros actos al juicio ajeno, es un tema
complicado este. Personalmente estoy en contra de esta última exposición,
simplemente porque no la considero necesaria.
¿En qué momento los demás tienen la facultad de poder decirme
que me he equivocado desde su perspectiva y su contexto que no es el mío? ¿Quién
le da poder a alguien para que criminalice y judicialice tus actos?
Ante todo no caigamos en la confusión de consejo y juicio,
creo que a diferencia esta bastante claro a mis ojos. No es lo mismo que
alguien te dé su punto de vista sobre algún acto concreto, a que critique tus
actos sin otra excusa que hacerte creer que tus actos están equivocados desde
su prisma. Algo triste esto último.
En definitiva intento sembrar está, mi duda, entre los demás.
¿Necesitamos el juicio de valor de la sociedad? Sinceramente creo que no.
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