Teníamos mas que nos unía que lo que nos separaba. Parte de
culpa la tenían sus malditos modales, la moral de la sociedad y lo que se
proyectaba en ella. Reunía tantos atributos que a veces no cabían juntos, se
manifestaban en momentos diferentes, haciendo que un día a su lado se
convirtiera en una ruleta rusa, a veces se disparaba. Aun así merecía la pena
jugarte el disparo por ella. Era tan vertical, tan directa que a veces
sorprendía cuando se ponía horizontal y perdía lo agresivo. Puede que sea ahí
donde se mostraba como realmente era, algo demasiado delicado como para
manejarlo sin prudencia, demasiado explosivo. Como si algo a presión en
cualquier momento puede estallar. No sé si era ese estallido lo que buscaba o
el simple hecho de observar algo que yo jamás sería. El caso es que acabé
sentado mirando cómo se iba, miento, miraba como se iban sus bragas.
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