viernes, 28 de marzo de 2014

Siempre vuelvo a esperar

Me pasaban las tardes debajo de aquel olivo mirando hacia la nada. Pensando cuando llegaría el momento en que todo estallara, en que el cielo se llenara de humo negro que me dijera que seguía ardiendo. A veces reflexionaba sobre los motivos y las consecuencias, sobre lo que pasa y lo que no sucede, sobre lo que se va y ya nunca vuelve. La razón rara vez me acompañaba a mi olivo y cuando lo hacía solo me llenaba la cabeza de pájaros sin alas que no paraban de picotear dejándome casi inconsciente. Cuando estaba a punto de anochecer me fumaba el verde y veía al humo marchar con el sol. Todavía hoy, veo a mis miserias yéndose con él. 

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