Todo el mundo sabe que existe, siempre lo supieron, se
encargaron de que su existencia fuera conocida por todos. Contaron su historia tantísimas
veces que llego un momento en que todas la sabían de memoria, de hecho, algunos
exaltados comenzaron incluso a recitarlas. Era tal el fervor de todos con
tremenda epopeya que decidieron ponerla por papel, previniendo astutamente el
olvido colectivo. A algún listillo de tres al cuarto se le ocurrió que aquello podía
ser un chollo bien mirado, así que convirtió la historia en fe. Poco después
empezaron a instruir y enseñar su doctrina, hoy en día tienen de todo.
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