martes, 2 de septiembre de 2014

Solo los solos

Ya solo quedan las nota sueltas que van haciendo escalas y formando melodías cuando se rozan. Ya apenas se nota el olor de la primavera cuando tocas la calle. Casi ni se siente uno mismo al respirar, al tomarte a sorbos pequeños la vida. Pienso en las tormentas que golpean los cristales, en el granizo cayendo en la alfombra, o en alfeizar de la ventana. Me llena de orgullo y satisfacción, eso se oye desde el televisor, mientras las avenidas se comen el tráfico, los edificios engullen la tierra, las ventanas se multiplican y yo sigo esperando a que algo caiga del cielo. Una oportunidad, una esperanza, una de esas señales apocalípticas que me digan que toda va bien, porque al fin y al cabo, nunca está demás que te lo diga otro. 

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