jueves, 4 de septiembre de 2014

Un mantra absurdo

Abusamos de los verbos inconexos entre las risas y las sonrisas que nos produce su sonido. Bajamos por las escaleras de la contradicción y nos dimos de frente contra los pensamientos impuros. Corrimos en busca de una salida, de una puerta que alumbren neones verdes, de una ventana que se cierra o un agujero que se abre. Fue todo tan deprisa que nos vimos mirando a la nada, envueltos de verdades a medias, de sensaciones extrañamente placenteras, rodeados de vida. Mientras, en el otro extremo, muchos mueren de ganas y nos saludan desde el espejo. Abajo el suelo, arriba el cielo y en medio una catarsis absurda. La felicidad que siempre se nos une y acaba pagando una ronda.

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