¿Y ahora, como le digo a mi cama que jamás volverás a ella?,
¿Cómo le explico a las paredes que notaran tu calor nunca? Con todas esas
preguntas en mi cabeza volví a casa. Seguro de que si me volvía arruinaría tu vida
y seria para ti la carga más pesada que encontraras. La verdad es algo que luce
cuando sale y duele cuando te la callas. Personalmente he decidido callarme mi
verdad y esconderla en lo más hondo de mí. No quiero derribar dos veces la
misma pared, quizás es demasiado perjudicial, y el pensar en levantarla solo
ronda mi cabeza.
Eso pensaba él, iluso del destino, cabizbajo andando por la
calle, decidiendo que su futuro no estaba en sus manos.
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