viernes, 21 de febrero de 2014

Humo y más que humo.

Hace poco descubrí una luz un tanto extraña. Me encontraba con ella esporádicamente y en lugares diferentes. No entendía porque me interesaba, realmente no existe una explicación para esas cosas. Llegue a obsesionarme un poco con su brillo, a ratos me parecía algo especial y otras veces era como el de una farola, es decir, de lo más común.  Lo comente con mis amigos y la mayoría coincidía en que estaba un algo trastornado, realmente yo también pensaba lo mismo. En principio lo achaque a que dormía poco y eran una especie de alucinaciones por la falta de sueño, luego le eche la culpa a mi vista, fijo que eran algunas dioptrías y necesitaba gafas y por ultimo acabe diciendo que tenía algún trastorno psicológico. En mis ratos de libro y pitillo me aventure a sacar mi propia hipótesis sobre el esa luz. Quizás el descubrimiento no fue más que un reflejo de mí mismo, es decir, veía lo que quería ver. También averigüé que esa luz se parecía un poco a lo que yo deseaba ser, normalmente común y especialmente especial, algo que apareciese y reapareciese, luz.

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