No quiero, no quiero seguir siguiéndote hacía ningún lugar.
Estoy harta de mezclar tus sentimientos con los míos, bebérmelos y tirarme toda
la noche vomitando lágrimas. Harta de dormir sola, de mirar y que no estés, de
esperar y que no aparezcas. Detesto que te diluyas y te trague el sumidero, que
seas incapaz de dar un solo paso hacia delante, y que nos movamos en círculos cerrados.
No puedo quedarme pasmada al ver que tiras mi vida cada mañana, que la golpeas
y la abres como al huevo que dejas caer a la sartén.
Así que me voy, no sé a dónde, ni con quién, ni si quiera sé
si me moveré de aquí mismo, pero sé que me voy.
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