Ahora que me doy cuenta de que me diluyo poco a poco en la vorágine
de sucesos que parecen agua correr. Precisamente ahora soy consciente de que no
somos más que levedad. Que lo que significamos cada uno tiene un universo no más
grande del tuyo propio. Me asombro de encontrarme compartiendo mi vida entre
una sociedad que ni se percata de cada uno de sus integrantes. Me veo en el
espejo donde al otro lado existe lo contrario a la realidad que tengo en mis
manos. Allí la masa social gobierna una sociedad donde no existen los pobres
porque no clasifican a las personas por el dinero de sus bolsillos. El Estado
como ellos lo llaman garantiza efectivamente los derechos de todos los seres
humanos, sin discriminar etnia, raza, o creencia. Lo llaman supra democracia
porque la democracia a secas se les murió.
Un momento, ya ha vuelto a sonar el maldito despertador.
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