La mayoría no lo entiende, de hecho, a veces no lo entiendo
ni yo mismo. Nadie se explica el porqué de esa ruleta rusa continua y casi
todos me criminalizan en medio de una nube de críticas y de gritos en el cielo.
Me llaman soluble porque no soy determinante con mis actos y me recriminan la
firmeza de aquel que persigue algo que quiere y sabe que lo conseguirá. Me
recriminan mis dudas y mis preguntas al vacío, mientras ellos saben la verdad.
Pero realmente que puedo hacer yo, que la fuerza de me va
por la boca y las piernas me tiemblan cuando me tengo que enfrentar a lo que me
da miedo. Soy soluble es cierto, veo un mínimo escollo y no pienso en saltarlo
y seguir sino en cambiar de camino. Me paso la vida rodeando a los problemas en
vez de afrontarlos. Si es cierto que no soy una flecha camino a mi objetivo y también
lo es que la mayoría de mis escollos los puse yo en mi camino.
Existen diferentes tipos de dificultades, las que aparecen
solas, las que aparecen debido a algo y la que tú mismo fábricas.
Yo soy de las
últimas.
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