Cuestionamos las dudas sobre la verdad como si las
respuestas se quedaran incompletas. Por azar, configuramos un universo paralelo
donde la razón no tiene cabida y seguimos anclados en los globos y los payasos.
Las siestas existen pero solo para algunos. Creamos sueños que nunca se
realizan y siempre nos pega la puerta en las narices, como aviso para que
despertemos, o quizás para que espabilemos. Te atropellan los sin sentidos, no
piden ni disculpas y se largan a toda prisas. Las risas salpican a los demás,
que intentan huir pero la realidad no les deja. Bloqueamos la inteligencia,
porque en la ignorancia se vive mejor, pero se muerte antes. A veces suspiramos
y miramos el reloj, deseando crecer y cortar las raíces, luego nos damos cuenta
de que no somos nadas sin ellas.
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