Cogió la mochila y se fue. No tenía nada que recoger en ese
piso de alquiler en el cual malvivía. Soplo por última vez la vela de su
escritorio y cerro. Salió de noche cuando más hacia, se asombraba al pasar por
las calles que había recorrido durante casi toda su vida. Iba sin rumbo
aparente al empezar a andar pero de repente se miró en un escaparate y se le cayó
toda la fuerza al suelo.
Se vio sin nada y le dio pánico. Volvió a su piso con el
dolor de verse tan solo, otra vez, era la tercera vez que lo intentaba y no conseguía
mirar más allá de sus ojos.
Al llegar tiro la mochila y se fue a la cama, otra vez entre
lágrimas se durmió, así era la vida de un inseguro.
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