Ahora que empezáis a conocerme las
sensaciones que despertaré en vosotros serán muchas y muy variadas
desde luego. Asco, simpatía, odio…y para esos que la iglesia les
ha inculcado esa superioridad moral sentirán esa compasión que se
parece mucho a la de los ricachones que sueltan 1€ al indigente que
pide en una esquina. Como si con esa bondad hipotecada quisieran
solucionar el mundo, como odio a esos progres, con sus clases de
ética y su parafernalia burguesa.
Ya veis, eso es lo que soy y lo que
llevo siendo desde que comencé a andar por mí mismo. Trapicheo como
puedo y vivo como quiero, aunque con un margen de reserva vital.
Respecto a mi trabajo, porque es un trabajo, debería estar regulado
por ley como también debería estarlo la prostitución. Exijo tener
una pensión digna cuando no pueda ejercer en óptimas condiciones,
siempre no voy a poder correr de la policía y el día menos pensando
cualquier indeseable como yo me quitara de en medio, que coño,
también exijo un plus de peligrosidad. Doy un servicio necesario a
un precio inmejorable, sin restricciones, oferta y demanda. Si es que
es, si lo piensas bien, es insoportable soportar el día a día sin
drogarse. O fumas, o bebes, o ya se encargará la contaminación de
meterte toxinas cancerígenas en tu organismo intoxicado. Si es que,
todos estamos drogados, y no necesariamente de droga material. La
puta tecnología que te come el cerebro, las adicciones a los 3 y 4G,
las redes sociales que hacen que vivas en un Gran Hermano potenciado
por ti mismo, la asquerosa televisión con sus 25 horas de cotilleo
basura, de programación de mierda. Nadie se ha dado cuenta de que
estamos creando trastornos tecnológicos, no me creo que solo yo me
haya dado cuenta de eso, por favor.