jueves, 16 de octubre de 2014

Pleitos del siglo XXI

Nos vimos en la puerta de las tribunales 2 años después de nuestro incidente. Yo hacía tiempo fumándome un pitillo esperando a que llegara el incompetente de mi abogado, tu apareciste con ese palurdo moderno que no tendría más de veintitantos. Era patético veros haceros selfies junto a las escaleras de los juzgados, me imaginaba el titulo de tremendo ridículo; nosotros jodiendole la vida a mi ex marido :) . Seguro que sería algo así de absurdo. Lo subiríais a las mil y una redes sociales y los me gustas se dispararían, aumentando vuestra felicidad artificial, esa que tanto apreciáis y que tan penosa me resulta. Tu mirada de desprecio no hizo otra cosa que recordarme el porque nos divorciamos, el porque de esta situación rocambolesca, el porque esperaste a que cumpliera mi sueño para hacer pedazos el resto de mi vida. El adorno que llevabas adosado a ti ni siquiera me miro, no levanto los ojos de su pantalla de 4,5 pulgadas, donde seguramente los me gustas ya empezaban a subir. Al llegar mi abogado, maldito desgraciado, tire la colilla y entramos. De ante mano sabía que ibas a ganar, que eras demasiado buena y que toda esta falsa no era más que la confirmación moral de tu inteligencia sobre la mía. Efectivamente, conseguiste el 50% de mi sueño, humillaste a mi letrado y luego te hiciste otro selfie para celebrarlo.

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