Nos vimos en la puerta de las
tribunales 2 años después de nuestro incidente. Yo hacía tiempo
fumándome un pitillo esperando a que llegara el incompetente de mi
abogado, tu apareciste con ese palurdo moderno que no tendría más
de veintitantos. Era patético veros haceros selfies junto a las
escaleras de los juzgados, me imaginaba el titulo de tremendo
ridículo; nosotros jodiendole la vida a mi ex marido :) . Seguro que
sería algo así de absurdo. Lo subiríais a las mil y una redes
sociales y los me gustas se dispararían, aumentando vuestra
felicidad artificial, esa que tanto apreciáis y que tan penosa me
resulta. Tu mirada de desprecio no hizo otra cosa que recordarme el
porque nos divorciamos, el porque de esta situación rocambolesca, el
porque esperaste a que cumpliera mi sueño para hacer pedazos el
resto de mi vida. El adorno que llevabas adosado a ti ni siquiera me
miro, no levanto los ojos de su pantalla de 4,5 pulgadas, donde
seguramente los me gustas ya empezaban a subir. Al llegar mi abogado,
maldito desgraciado, tire la colilla y entramos. De ante mano sabía
que ibas a ganar, que eras demasiado buena y que toda esta falsa no
era más que la confirmación moral de tu inteligencia sobre la mía.
Efectivamente, conseguiste el 50% de mi sueño, humillaste a mi
letrado y luego te hiciste otro selfie para celebrarlo.
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