miércoles, 29 de octubre de 2014

Seguimos en linea.

La rutina de la semana se convierte en asociación de causa efecto, en risas a medias y cigarros compartidos. Se acaba el camino y da vértigo, cae la última gota y provoca repelús, como si nunca antes hubiera pasado. Cada día un problema o cada problema un día. A veces el orden altera el producto o es que simplemente nunca lo enfocamos bien. Nos falla la luz, los actores y la mayoría de los episodios de la serie. Nos arrinconamos en lo indefendible, a capa y espada defendimos una verdad que sabemos que es mentira pero aun así nos la creemos. Andamos sonámbulos por la vida, con el piloto automático puesto y recibiendo las noticias en diferido. Ajenos a que los cambios son bruscos y nunca se esta preparado. Ausentes del mañana porque el hoy ya es sumamente complicado. Luego se nos hunden las ganas en el café y las decisiones se mezclan con el azúcar. No todo es blanco ni negro, azul o verde, la gama de colores es infinita, las excusas interminables y el pensar que todo puede acabar mañana verdaderamente apetecible.

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