lunes, 13 de octubre de 2014

Tu Lunes y yo Martes.

Pedías medias noches entre estrellas mientras yo solicitaba sinceridad dosificada. Argumentabas el fracaso como medio de superación y yo observaba los motivos por los cuales la primavera te sentaba tan bien. Disfrazabas las penas con una sonrisa que oscurecería al sol de medio día pero siempre era yo el que bajaba la luna para ponerla en medio. Contradicción tras contradicción hallamos una verdad, de esas que no sientan cátedra pero son igual de seguras. Firmamos un contrato para que no se nos olvidara que nos seguíamos queriendo aunque la media mitad de nuestro mundo supiera que era mentira. Luego nos disputábamos la sin razón con la almohada, con las sabanas y con la lavadora, que siempre acababa centrifugando.

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