Aguardaba el final del espectáculo. Estaba en medio,
mientras se lanzaban preguntas sin respuestas desde ambos lados. Las cuestiones
se peleaban a capa y espada y las chispas me salpicaban. Los interrogantes
sacaban las pistolas y las respuestas se escondían para no recibir los balazos.
Una guerra intelectual sin aparente ganador, un conflicto sin motivo ni razón,
un problema sin una solución visible. Ante la escala de violencia las disculpan
no solucionan nada y rezar no ayuda. Bajamos a por hielo y seguían sonando las interferencias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario