lunes, 21 de julio de 2014

Rebajas en enero.

Saltabas por encima a las damas, de cuadrado en cuadrado, de esquina en esquina y encontraste la pared. El golpe fue tan grande que perdiste la referencia, el norte y hasta la vida. Te saliste de ella y acabaste en otra por accidente. Andabas rara, desorientada como el refrán que no tiene sentido ni moraleja. Los sentidos no eran los mismos pero merecían la pena. El tacto se movía, los reflejos eran el pan de cada día. La luz te aclaro. Ahora practicas el autónomo, en piloto automático y sin manos. Apelaste a la libertad tan a pecho que el roce te oprimía, te apretaba. Tanto para acabar encadenada a la nada. 

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