jueves, 7 de mayo de 2015

Mañanas de genocidio.

¿A qué sabe el humo en tu boca cuando viene de la mía? ¿Cuando sé que desaparece? ¿Por qué septiembre siempre se queda vacío? ¿Qué cojones nos pasa en la espalda? ¿Acaso siempre vamos agachados?
Mil preguntas que se amontonan esperando a que llegue su turno, sacando numero en las ventanillas, haciendo cola ante el mostrador, matando el tiempo mirándose unas a otras, angustiadas a la espera de que salga su número en el cartel, pensando qué decir. No se mueve ni un alma en el pesado ir y venir de cuerpos por los pasillos, en el cansino movimiento de pies sobre el parque, en las paradas entre despachos, con cuestiones llenas de nada que se vacían en el contenedor. Alguien tose, otro silba, a uno se le cae el boleto al suelo, a otro le sale papiroflexia de las manos y solo yo me cuestiono el caos que presencio. El absurdo de una sociedad que se mueve por papeles y números, por tantos por cientos. Una escena de oficina cualquiera, de cualquier momento caótico. Corre un dígito del panel y todos agachan la cabeza, solo uno ha tenido suerte.

lunes, 4 de mayo de 2015

Pretty Lights

Ahora que hemos aprendido a sentarnos en los precipicios y a debatir sobre la nada, no encontramos conversación que nos saque del bucle, no tenemos nexo que nos una a la vida, ni que tampoco no separe. Quedamos colgados en mitad de ningún sitio, nos perdimos donde la gente se encuentra y tenemos miedo a caernos en las esquinas.
Ahora no nos sobran las excusas porque están vacías y rodeadas de silencio. Ya no nos persigue la policía, no nos roban los ladrones, tampoco aparecen las venganzas para desayunar y los reproches se secaron en el jarrón. El dolor nos dio otra oportunidad y pusimos el mute a los pasos de cebra.
Ahora que hemos apagado la luz es cuando más vemos, cuando todo brilla a nuestro alrededor.

Lo curioso del ahora, es que ya paso.

domingo, 3 de mayo de 2015

Sobre las paredes.

La verdad parece esconderse detrás de cualquier parapeto lo bastante grande como para ocultarla. A diario pasamos a su lado y no nos percatamos de que se encuentra ahí, desayunando café y tostadas mientra lee el periódico. Nos empeñamos en buscarla en los lugares más complicados, como si fuese una suerte de formula matemática que no estuviera al alcanza de simples mortales. La elevamos a la categoría de verdad original, de cátedra incontestable, de camino que solo tiene un sentido. Algunos la compran en papel, otros la consumen en formato digital. Todos tienen la suya pero ninguna es intercambiable.

miércoles, 29 de abril de 2015

Cuestión de tiempo.

No nos conocemos tan bien como sentenciar que nos entendemos. Giramos la tragedia y se convirtió en tragicomedia. Así de la nada generamos un futuro, borramos media vida y como si nada hubiese pasado empezamos a levantarnos por las mañanas. La ventaja de no tener pasado es que no hay antecedentes, que todo es nuevo. Lo malo es la efervescencia del momento, el saber cuanto duran las burbujas antes de que se pase el efecto. Ahora vivimos en el espacio de los “puede”, en el barrio de los “y si”, en la ciudad de los “seguro”, en el portal de “los te quiero”.

martes, 28 de abril de 2015

Excusas de madrugada.

Vuelve a sonar el teléfono, un tono, dos tonos, tres tonos, deja de sonar. Sale humo de mi boca mientras mi mano se queda a medio camino del auricular, a medio paso de nosotros. Cierro el puño, me hormiguean los dedos cien mil sensaciones que se mezclan y hacen fuegos artificiales. Suena el teléfono, estalla la bombilla, me giro y un escalofrío recorre las cenizas de mi cigarro. Pegan a la puerta, no para de sonar ese maldito timbre. El vecino se arranca a cantar si tu te vas, se escuchan risas en la calle, háztelo tu entre gritos, la puerta parece que se cae y la última calada no tira. Vorágine mental, desorden estructural. Abro los ojos y suena el teléfono.

viernes, 24 de abril de 2015

Private o porno casero.

Era como estallar, como romper el mundo en mil pedazos y disfrutarlo desde el palco. Quería vacaciones, un minuto de calma en mitad de la urbe, un trozo de silencio en mitad del delirio, una caricia en una orgía. Desaparecer es más costoso de lo que a simple viste parece, siempre hay alguien que a quien debes dinero. Las promesas atan más que las cuerdas y las palabras parecen tatuajes que son imborrables. El pedir auxilio es una muestra de debilidad en un mundo donde unos aplastan a otros y les tiran los desperdicios. Me lo tomo en serio, tanto que me debato entre que te lo líes tu o me lo líe yo. Todos se ríen, todos son felices, todos son libres hasta que suena el despertador.

domingo, 19 de abril de 2015

Dejó todo para después.

Recuerdo los sonidos que salían de los cristales al reventar mientras los pedazos chocaban contra el suelo. Evadíamos el estrés tirando la vajilla, rompiendo los platos y lanzando los vasos. La furia salía a basen de descomponer la materia contra cualquier superficie lo suficientemente dura como para soportar el impacto. No entendíamos el por qué cojones la destrucción aliviaba el circo, expulsaba a los payasos de la escena y nos dejaba comiendo techo con la mente en blanco. En ese bucle lo bueno no entra, no cabe, ocupa demasiado. Nos miramos ahora como extraños cuando nos salpicaba algún pedazo de realidad. No nos encajaban los bordes en los fallos y pusimos la balanza como tabla rasa para ser juzgados. Te echaba de menos solo que no sabía como decírtelo.