La verdad parece esconderse detrás de
cualquier parapeto lo bastante grande como para ocultarla. A diario
pasamos a su lado y no nos percatamos de que se encuentra ahí,
desayunando café y tostadas mientra lee el periódico. Nos empeñamos
en buscarla en los lugares más complicados, como si fuese una suerte
de formula matemática que no estuviera al alcanza de simples
mortales. La elevamos a la categoría de verdad original, de cátedra
incontestable, de camino que solo tiene un sentido. Algunos la
compran en papel, otros la consumen en formato digital. Todos tienen
la suya pero ninguna es intercambiable.
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