Nos jugamos la vida intentando unir los
extremos, haciendo cabriolas magnificas para que no se note que es
imposible. La incertidumbre no nos basta y siempre utilizamos la baza
del desconocimiento como método posesivo. Vivimos en los pronombres
como Salinas, imitamos el camino de Machado y acabamos en la tumba
que escupió Vian. Sobrevivimos al looping milagrosamente, como
sacado de una película. En el fondo nos da igual llorar, reír o
sonreír, nos es indiferente el tiempo que transcurra entre beso y
beso o las estaciones que pasen entre tu abrazo y mi regazo. Lo que
importa es vivir en tu sonrisa.
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