lunes, 12 de enero de 2015

Éxtasis

Abandonarme a saborear un cigarro mientras tu duermes desnuda en la cama es uno de los momentos más preciados que guardo. Ver como el humo se desliza sobre tu piel desierta, rozando el contorno de un dibujo perfecto mientras que suena un saxofón a lo lejos. La luna reflejada en tu espalda a modo de señal inconfundible, de promesa inquebrantable, de destino que se escapa entre las manos. Un escalofrío hace que me busques a tu espalda, que muevas las manos con la seguridad de encontrarme a tu lado. El vacío te perturba y con un gesto de duda abres los ojos esperanzada de que el tacto te haya traicionado o que el sueño haya jugado con la profundidad. Tu cara se enternece al verme pasmado en mitad de la oscuridad mirándote y no puedes hacer otra cosa que sonreír. Sugerirme con los ojos que mi sitio no esta observándote sino compartiendo tu sueño.

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