lunes, 22 de diciembre de 2014

Nunca decir Adiós.

Tu problema es que no provocas muerte por sobredosis. Abusar de ti es la ley que marca el inicio de los días y no probarte a cada rato es lo más parecido que conozco al pecado. No traes prospecto médico, ni libro de instrucciones o cursillo de funcionamiento. Subir a tu espiral es el diluyente de mi voluntad, entregando mi consciencia para tu uso y disfrute personal. Los adjetivos calificativos se pierden en el diccionario cuando intento hacer la lista de defectos mentales que nos suceden. Las letras se caen del mis papeles cuando empiezo a tomarte. La adicción la definiste tu.

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