Tu problema es que no provocas muerte
por sobredosis. Abusar de ti es la ley que marca el inicio de los
días y no probarte a cada rato es lo más parecido que conozco al
pecado. No traes prospecto médico, ni libro de instrucciones o
cursillo de funcionamiento. Subir a tu espiral es el diluyente de mi
voluntad, entregando mi consciencia para tu uso y disfrute personal.
Los adjetivos calificativos se pierden en el diccionario cuando
intento hacer la lista de defectos mentales que nos suceden. Las
letras se caen del mis papeles cuando empiezo a tomarte. La adicción
la definiste tu.
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