Me asomo a la verdad y me da vértigo.
Creer que vuelves a ver cuando has sufrido de ceguera
permanentemente. Da miedo saber que una verdad se te presenta delante
y te pega a la puerta, te pide entrar y que la invites a café.
Desconcierto es el sinónimo de la realidad. Vivir sin reloj se
antoja tan real que destroza el momento y lo convierte en una
situación a temporal. Suicidé a la razón por imposición y ahora
noto como su opinión siempre tuvo peso. Aguardo el momento de salir
cuando ya no disparen, cuando no sea peligroso, pero poco a poco
me doy cuenta de que siempre hay disparos. Me come la histeria.
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