Cómo explicarte que ya no te creo, que
tensaste tanto la cuerda que las mentiras pasaron a ser consideradas
faltas a mi inteligencia, desprecio a mi ser, penoso. Vivir en los
pronombres me aburrió. Las cenicientas se rompieron los zapatos de
cristal y muchos los usaron para viajar. Las excusas se quedan
cortas, no llegan. El problema es que quererte es imposible, es
perderse en un laberinto sin salida, entrar en las mil puertas sin
cerraduras. Muerdes y maldices, vociferas y rompes. Te excusas en mi,
en mi incapacidad emocional, en mi deficiencia para actuar. Luego
echas de menos momentos, sonrisas y besos. Pides una tregua para
negociar, que evitemos la guerra, que se vive mejor en la paz. Yo
sigo buscando el sentido que brilla por su ausencia.
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