La única verdad es que todo es
mentira,que todo se complica, se transforma y cambia.
Las historias se miden por
impulsos,como esos que se quedan bajos, agachados, sin lugar que
ocupar ni plaza en la que gritar. Lo incierto se combate con hielo
cuando llueve y con humo cuando nieva. Sentirse acorralado comienza a
ser el nudo de una parodia que ya me conozco aunque me empeño en
olvidar. Entro en el looping, en las vueltas de la ruleta, el girar
de las tragaperras, en el barajar de las cartas, en el sonido hueco
del metal sobre la mesa. Lo esporádico como hábito indiscutible,
método de puenting, de saltar a la nada para salir. Los valores se
prostituyen en las esquinas por las que ya nadie pasa, se quedan sin
clientes, sin transmisión, sin que nadie las consuma. Cerrando los
ojos para creerme mis propias mentiras, mi realidad irreal, mi hasta
aquí, mi nunca más.
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