El páramo de las preferencias hace tan complicado decidir cómo
mear en contra del viento. Las cosas nunca se alcanzan, siempre se quedan
lejos, inalcanzables, flotando a la deriva incierta. Amanece diferente cada
día, cada semana de cada mes. Lo real se convierte en prisas que pasan de mano
en mano y cada cual lo pule a su interés. La información se vende al mejor
postor y la interpretación es tan subjetiva como los titulares de las noticias.
Ya nunca se vuelve a soñar con lo mismo, a sentir igual, a levantarse nevando.
Solo queda dar gracias por su visita y desear que vuelva pronto.
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