jueves, 26 de febrero de 2015

2014



La indignación tiene nombres y apellidos, motivos y porqués, deudas y cuentas pendientes, sintonías y silencios, luchas y desesperaciones. Ninguna guerra está perdida de antemano como ninguna causa es vacía si es causa. Rezar no sirve, llorar consuela pero no soluciona nada y la articulación mental es la mejor salida. Ahora me acuerdo del “yo lo intenté pero no salió”  y me da risa frente al espejo. Siempre nos condenan al verano, al sudor con tinta, a las noches entre hielo y humo. Perder batallas duele pero ganar guerras no tiene precio. Nos vemos con el sol.  

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