viernes, 11 de abril de 2014

SNR

Me quito el sombrero todas las mañanas y lo cuelgo del árbol. Dejo caer la misma hoja a diario, observando cómo se balancea cual pluma de oca. Luego exprimo manzanas y se las vendo a los pobres por maravillosas sonrisas. Alcanzo el medio día subido a la azotea más baja, divisando de cerca la normalidad pasmosa de quien no tiene nada. Por las tardes tomo té y café juntos, pero no mezclados. Resuelvo crucigramas cuando oscurece y siempre encuentro la misma palabra, capullo, nunca falla. De noche me quito los miedos y los dejo en el balcón, no me gusta que huela la casa. Ante de dormir siempre hago humo, es el mejor momento del día. 

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