sábado, 31 de mayo de 2014

Neura 1



Antes de entrar por la puerta cada mañana me trago la vergüenza, con un poco de agua, sino es imposible que baje. Me doy tres toques en el pecho como señal de convencimiento, de reafirmación moral, que realmente es inexistente. Presumo de capacidad explicativa, de claridad de palabra y de decisión a la hora de actuar. Esas son las mentiras más comunes de mi catálogo de falsedades, he tardado en confeccionarlo. Interpreto la vida de otra persona, de una que yo mismo me invente. Una fachada confeccionada a medida, hecho para que todo encaje. Realmente mentir no es tan difícil cuando dejas tu vida en casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario