martes, 24 de diciembre de 2013

24/7

Ya estaba lo suficiente mojado para esperar un poco más. Tras dos horas en la puerta, la lluvia ya no molestaba, mi ropa goteaba y por dentro la humedad me empezaba a afectar. Lo único que me preocupaba era la luz de tu ventana porque sabía que cuando se apagara no habría opción.

A las doce bajaste, me besaste y te volviste a subir. Fue suficiente.

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